La IPETyM N°256 y el Libertador San Martín

Por Daniela Villegas (*) | Especial para MuHLI

Conocida como “La Técnica de Leones”, en 2022 la IPETyM N° 256 transitó su 80 aniversario. Su nombre surgió el 17 de agosto de 1978 cuando, mediante votación, la escuela decidió llamarse “Libertador General Don José de San Martín”. Cuentan que ese nombre resultó elegido por un amplísimo margen de votos. Por entonces, el establecimiento se denominada ENET N° 1.

Esta decisión no sólo evidencia que la figura de José de San Martín es sumamente carismática y que el prócer resulta el más grande héroe de la Patria, sino que también refleja cómo desde todos los ámbitos, su obra, su vida y su legado perduran en la memoria colectiva de los pueblos.

¿Por qué el “Libertador San Martín”? Entre los argumentos que se esgrimieron en 1978 para denominar a este centro educativo con ese nombre aparecen:

1) José Francisco de San Martín eligió ser argentino. Nacido en suelo americano, de muy pequeño partió a España, la tierra de sus padres. Luego, eligió regresar a su terruño natal, a sabiendas que el futuro que lo aguardaba en América era una gran página en blanco y un gran desafío.

En ese sentido, la escuela técnica es una elección de vida. Vista en términos de tiempo, es un año más, con más carga horaria, con formación teórica y práctica, con pasantías y más exigencias. Los jóvenes eligen una escuela técnica porque afrontan con seguridad su porvenir.

En la balanza de los pros y de los contras, un título técnico que les permite pararse de otra manera ante las necesidades y exigencias de un mercado laboral o el mundo de los estudios superiores, tiene más peso que un año menos de estudios. Y hoy, como entonces, el país necesita de los hacedores pensantes, de los técnicos para poner en marcha los engranajes de la Patria.

2) San Martín regresó en tiempos turbulentos, cuando la revolución daba sus primeros pasos y eran más los hombres de ideas que los de acciones concretas. Volvió para poner a disposición de su Patria su conocimiento y su experiencia en las armas. Eligió defender a los suyos. Conformó un cuerpo de soldados, los Granaderos a caballo, aun sin parangón en la historia de la milicia argentina.

En tiempos en los que la inmediatez es casi una exigencia, la educación técnica propicia la reflexión sobre los procesos, el manejo de las máquinas y herramientas, no sólo como una acción mecánica y sin sentido, sino apelando a los fundamentos y habiendo sopesado las variantes. Nuestros estudiantes, nuestros “granaderos”, enfrentan a diario el desafío de dar respuestas a las demandas del mundo cotidiano.

3) Las huestes con las que el general San Martín se enfrentó a la Cordillera de los Andes estaban integradas por muchachitos de los más variados orígenes, niveles sociales y de varias provincias: jóvenes que provenían de familias acomodadas de Buenos Aires, Mendoza, San Juan, La Rioja… criollos del interior, cuya única riqueza era su misma vida, mestizos, negros, gauchos y paisanos indios.

Hasta las mujeres pudieron participar, y no sólo las famosas damas mendocinas que bordaron la bandera de los Andes y fueron casi obligadas a desprenderse de sus joyas, sino también centenares de costureras que cosieron los trajes y otras que hilaron las vendas o que, a falta de bienes, entregaron a sus propios hijos. Un verdadero espíritu de inclusión, en tiempos en que ni siquiera existía esa palabra.

En relación con este concepto, la IPETyM N° 256 tiene esa misma impronta: es una escuela abierta para todos. En ella, convivieron y conviven estudiantes de varias provincias con culturas dispares, diferentes formas de ver y de percibir la vida, de diversas condiciones socioculturales y económicas, ¡y mujeres!

Si bien ahora la mayoría de las instituciones educativas son mixtas, en la escuela técnica no fue tan así. La ex ENET N° 1 de Leones fue pionera en estas cuestiones. Entre sus ex alumnos y alumnas contamos con la primera Maestra Mayor de Obras matriculada en la provincia. La presencia de mujeres, aunque pocas en aquellos años, fue sostenida y se incrementó en el tiempo.

4) Una vez concluida su misión libertadora, para no participar de los mezquinos juegos del poder, el prócer correntino optó por el exilio. José de San Martín no claudicó sus ideales, fue leal a sus convicciones y las defendió con grandeza.

Recordemos la reforma educativa que destruyó a las escuelas técnicas. Durante la década del ´90, las escuelas debieron reconvertirse bajo la Ley Federal de Educación, pero “La Técnica de Leones” mantuvo su impronta: los talleres permanecieron abiertos y sus orientaciones no se alejaron de las tradicionales especialidades, sino que presentaron resistencia hasta que, no hace tanto tiempo, se tomó la decisión política de volver a ponerlas en valor.

Debido a estas razones, entre otras, se propuso al Libertador General Don José de San Martín para dar nombre a la escuela técnica de Leones. Un homenaje a un gran hombre que soñó con una América unida, libre y soberana, y que trabajó para lograrlo. Un hombre de valores.

Esta comunidad educativa se siente orgullosa de llevar el nombre del “Padre de la Patria” y ser más sanmartiniana que nunca. En el marco del 80 aniversario, al mirar hacia atrás, emociona ver y sentir que aquellos argumentos que se pusieron a consideración en 1978 hoy siguen vigentes y revalorizados por quienes formamos parte de la IPETyM N° 256.

(*) Docente y directora de IPETyM N° 256 “Libertador General Don José de San Martín”.

Fotografías: gentileza IPETyM N° 256.

Comments(3)

  1. En tiempos de Alfonsín presidente y Angeloz gobernador, las autoridades educativas nacionales (de las cuales dependía esa escuela ENET N°1) sugirieron que los vecinos propusieran un nombre, en lo posible vinculado a alguna persona o acontecimiento local (era una idea para aplicar en todas las escuelas del país). Sin entrar en detalles, lo cierto es que hubo controversias en parte de la comunidad entre quienes intentaban imponer un nombre y quienes rechazaban esa propuesta. Como la discusión parecía escalar, mi padre Hilario Mollar, que era senador nacional, viajó a Buenos Aires y habló el tema con el ministro Raúl Alconada Aramburú. Fue así que el propio Ministerio de Educación y Justicia sugirió un nombre que no fuera cuestionado por nadie, ya que no se quería imponer sino dejar la decisión en manaos de la comunidad. Obvio, nadie podía objetar a San Martín. Mi fuente de esta información es mi padre, ya fallecido, por lo que no puedo ampliar más.

    Hilario Amadeo Mollar says:
  2. Corrijo: donde dice “senador nacional” por error, debe decir correctamente “senador provincial”.

    Hilario A. Mollar says:

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